24 abril 2026
Fotos de Golderg de Jesús Vallinas
Entrevista original publicada en el número de abril de la revista Susy Q
Goyo Montero llega a Madrid con Goldberg, la más aplaudida de sus recientes creaciones. Se muestra feliz de poder mostrar su trabajo junto al Ballet de Hannover que ahora dirige, tras 17 años con la compañía de Nuremberg.
Es la primera vez que visitas España con la compañía que diriges, ¿qué es lo que ha cambiado para que ahora suceda?
Aunque tener una casa es una ventaja, a los teatros alemanes les falta cierta flexibilidad por su propia casuística. En Hannover puse como condición que la compañía aceptara distintas invitaciones al año ya que siempre es un impulso para los bailarines que su trabajo se vea en otras partes del mundo. En esta ocasión, actuar en España me hace muchísima ilusión.
Goldberg se estrenó en 2023 en Nuremberg; en 2025 se ha repuesto Hannover ¿qué representa en tu carrera esta obra?
Soy un gran amante de Bach, con su música monté Vasos Comunicantes para Tamara Rojo, Iratxe Ansa, Iván Gil Ortega…, grandes estrellas. Posteriormente he hecho más creaciones, como una pieza sobre las cantatas y los motetes de Bach, Monade, un homenaje a mi padre.
Crear algo con las Variaciones Goldberg era sueño, he bailado muchísimo la partitura, pero decidí acercarme desde otra perspectiva. Me interesaban los diferentes estados del sueño, las pesadillas, la fase REM, por lo que a partir de esa idea surgió el juego con la partitura junto al compositor Owen Belton. Tuvimos mucho tiempo porque fue durante la pandemia. Empecé a montar algunas de las variaciones con los bailarines mientras estábamos confinados. Hay cosas que se fueron definiendo en la pandemia y cuando salimos fue la primera obra que abordamos.

¿Hay algún hallazgo que descubrieras durante el proceso que tenga un reflejo claro en la obra?
Hay veces que te despiertas pero tu cuerpo todavía está dormido, estás consciente y piensas que estás inmovilizado. Entonces te entra un terror, que aunque viene dado por un estado físico, se ha asociado a seres mágicos que te observan mientras duermes, sentados en tu pecho. También leí en un libro maravilloso que las ballenas duermen mientras bajan en espiral al fondo marino; y que los peces lo hacen mientras nadan. Otra cosa fascinante es que en Australia algunas tribus se reúnen por las mañanas para discutir sus sueños y orientar el día en función de ello. La interpretación de los sueños de Freud fue también inspiradora. Todo son lecturas que te dan colores, sombras. No hay nada que esté literalmente en la obra, pero sí me han inspirado número a número.
¿Cuáles son las señas de identidad de la pieza a nivel coreográfico?
Creo que todos los bailarines hemos soñado con volar. Una cosa que echo de menos ahora, con 50 años, es que ya no puedo saltar como antes. Cuando saltas y te suspendes en el aire se da una sensación casi infantil de poder hacer algo imposible. Yo me he imaginado muchas veces que andaba por la calle, que de pronto empezaba a flotar, me daba impulso y volaba. Ese tipo de sensaciones te las puede dar la danza, flotar en el aire, cosas a las que he intentado acercarme desde la partitura. También hay algo de ritual, de formar parte de una compañía, compartir un tiempo y una energía. La música tiene mucho de electrónico. La voz de Owen está presente dentro de la obra, como los murmullos de Glenn Gould, que me parece uno de los más grandes que han interpretado a Bach, un personaje fascinante con mucho humor, energía y luz al que rendimos homenaje. Yo tiendo a la oscuridad y a la melancolía, pero Goldberg es una pieza muy positiva, que habla del contacto, de la energía de la danza.

¿Cómo ha cambiado tu forma de coreografiar en estos 20 años?
Ahora me escucho y confío más en mí. Las limitaciones vienen de las inseguridades y de los miedos, por eso tienes que estar muy relajado y sentirte muy libre, confiar en lo que tienes, en tus bailarines. Al principio yo montaba las coreografías sobre mí, sobre mi cuerpo, mis ideas, sobre cómo yo me movía, era ‘tienes que hacerlo como yo’. Ahora vengo con ideas, con información, y todo pasa por la interpretación del bailarín. Es maravillosa la magia que se crea, esa confianza mutua. He aprendido a no tener miedo al error. Si confías en tus herramientas y lo haces desde la honestidad tampoco tienes que intentar mucho más. También mi hijo me ha ayudado a reírme, a descubrirme, a jugar. Me ha abierto muchas puertas como coreógrafo.
Golberg en Centro Danza Matadero, Madrid, del 7 al 9 de mayo, más info aquí
