Foto: Javier Sánchez Salcedo / Mundo Negro

19 noviembre de 2020

La diversidad cultural y racial de nuestra sociedad no tiene reflejo ni en la prensa ni en la cultura. Mientras que el uso del lenguaje en los medios de comunicación perpetua estereotipos y pone escasa atención en el racismo implícito de ciertas expresiones comunes, en las manifestaciones culturales sigue siendo hegemónica la visión y participación de un único tipo de ciudadano.

El periodista Moha Gerehou (Huesca, 1993) es un activo divulgador del pensamiento antirracista. Desde las páginas de elDiario.es trata temas raciales con claridad y datos en la mano. Colabora también en programas de radio y otros medios como Vogue. Este mismo año ha sido distinguido por el think tank independiente Friends of Europe como European Young Leader, junto a otras personalidades de la política, el arte o el activismo. Fue presidente de SOS Racismo Madrid poco después de terminar sus estudios de periodismo y ambas facetas se han ido retroalimentando, moldeando al profesional que es hoy, voz experta reclamada en charlas, formaciones periodísticas y en otras actividades de divulgación contra el racismo. Ha participado en el libro de ensayo Lost in media: migrant perspectives and the Public Sphere (Valiz, 2019) y se ha encargado de la traducción de Bebé antirracista, libro de Ibram X. Kendi dirigido a un público infantil. Es el creador del monólogo audiovisual Cómo sería mi vida si fuera un negro de película, y entre sus proyectos de futuro inmediato está la publicación de un libro con material periodístico propio sobre la realidad racial en España. 

¿Cómo llegaste a tu especialización actual en periodismo antirracista?

Cuando empecé los estudios me interesaba el periodismo deportivo, pero cuando terminé era lo último que quería hacer. Descubrí que el periodismo podía servir para cosas más útiles, podía ser más social, tener repercusión y poner el foco en temas que no se ven, fue una transición. 

Tu vocación hacia los temas que tratas, ¿Existe desde siempre, estaba latente?

Fue algo que llegó a través de mi experiencia personal con el racismo. Hubo un día en concreto en la universidad en que nos paró la policía a un compañero y a mi. Eramos los únicas personas negras que había en el campus y vinieron a pararnos a nosotros. Fue en ese momento cuando me dije “tengo la posibilidad de contar historias y me voy a enfocar en el tema, quiero que esto se sepa”. En ese momento se juntó la parte profesional con la personal. Poco tiempo después entré en SOS Racismo y ambos perfiles se fueron juntando, el conocimiento que iba adquiriendo en mis estudios se fue ampliando con mi experiencia con esta organización y vicerversa. Fue una unión perfecta.

¿Qué te permite el periodismo que no te hubiera permitido otra profesión?

Una de las mejores cosas del periodismo es que te permite conocer historias de vida, a gente y puntos de vista diferentes, lo que te hace crecer como persona. Otra de las cosas buenas de la profesión es que te obliga a estar en continuo aprendizaje si quieres evolucionar y renovarte. Para comprender la realidad que cubres tienes que conocerla, y así como antes las historias las conocías en el barrio ahora están en las redes, así que tienes que adaptarte a internet.

¿Hay en España suficientes periodistas especializados en el enfoque de temas raciales?

Somos pocos los que tenemos este perfil porque históricamente el periodismo más cercano a estos temas ha sido el de las migraciones. Hay gente como Lucía Mbomío, o yo mismo, que lo hemos acercado más a la presión racial y no a la migratoria porque hemos nacido aquí, no somos inmigrantes, lo que nos ha ayudado a tener ese enfoque. De aquí a unos años veremos en la prensa la representación racial que hay en la calle, ya no seremos pocos, se normalizará. 

¿Tienes una misión dentro del periodismo?

A nivel personal acabar con el racismo, es fundamental. En mi caso, tener la herramienta del periodismo me es útil para intentarlo. Una de las bases del periodismo es intentar desenmascarar la mentira, que se haga justicia, que la realidad se cuente tal como es y no sesgada, y si tú tienes esos principios como periodista entonces eres antirracista, feminista, etc. Yo tengo la misión de acabar con el racismo y ahora mismo el periodismo es la herramienta que me permite poner mi grano de arena para cambiar eso, pero va mucho más allá. Un periodista que tenga un enfoque de justicia, de verdad, inevitablemente acaba buscando la justicia social a través del periodismo.

¿Qué palabras deberían eliminar los medios de comunicación de su vocabulario para demostrar respeto por las personas racializadas?

Una cosa muy importante es que el lenguaje, qué contamos y cómo lo contamos, ayuda a generar una realidad. Tenemos que pararnos a identificar esas palabras y ver cuales hay que revisar. Pienso en lo que pasa con la población gitana, cuando se habla de ellos se menciona el clan, parece que todos los gitanos son de uno, pero cuando hablo con gitanos dicen que en su familia nunca han sido un clan. Ocurre también en noticias relacionadas con África, se habla como si fuera un territorio salvaje, o como si fuera un solo país. Todo eso se tiene que revisar. Hay expresiones del día a día que los periodistas usan, como “hacer de negro” referido a alguien que escribe para un escritor, habría que revisar el origen y el uso que se le da. También está el cómo se usa la nacionalidad para explicar sucesos. Si se hiciera un uso responsable y con conocimiento del lenguaje se acabaría con la estigmatización que sufren muchas personas racializadas.

¿Debería cada medio tener expertos en el tema, tal y como ya se están incorporando los de género para que sea transversal en todas las secciones? 

En los medios españoles se está muy lejos de esto, no como en los anglosajones, donde es más común tener periodistas expertos para que el enfoque de género o de racismo sea transversal y se aplique en toda la redacción. Por ejemplo, estamos acostumbrados a que si hacemos un reportaje de expertos sobre las consecuencias económicas de la Covid y hablamos con cinco voces expertas tiene que haber mujeres, no pueden salir solo hombres. Debería existir también el enfoque racial para que no se exponga siempre la perspectiva blanca. Tiene que verse el punto de vista de personas no blancas en los temas, sea la Covid o la relación USA-China.

¿Cuáles son los principales temas que desde tu óptica afectan a la sociedad española en materia racial?

Hay varias vías muy interesantes ahora. Destacaría que hay un contexto global en el que cada vez se habla más de racismo y hay más gente movilizada con ello. La gente joven incorpora cada vez más el enfoque racial en lo que hace, sea un tik tok de humor, o cuando salen a la calle por el movimiento Black Lives Matter. No es algo puntual sino que ha venido para quedarse y por eso hay que poner el foco ahí, hablar con esa gente que ha nacido aquí y tiene un conflicto de identidad. Tener varios idiomas y pertenecer a varias culturas genera riquezas pero también tensiones. En los centros educativos la diversidad es brutal pero hay que trabajarla para que los conflictos no se resuelvan de manera racista sino de forma inclusiva. Además, en España el tema de las fronteras va para largo, es puerta de entrada desde África y cuando tenemos una crisis como la que viene hay mucha presión migratoria. También a nivel cultural hay mucho empuje en series o en películas, la representación empuja para que se vea en pantalla la diversidad que hay en la calle.

 

¿Es España más racista que los países de su entorno?

Es difícil de medir. Te pongo un ejemplo: en cuestión de paradas de la policía por perfil racial, un estudio de 2013 recogía como a una persona negra se le paraba siete veces más que a una blanca. En Gran Bretaña hubo en los 90 un caso de asesinato de un ciudadano que sirvió para que la policía británica tomara medidas como llevar cámara en el chaleco, tener la placa a la vista o que cuando paran a alguien llenen un formulario para ver el perfil racial de esa persona. En Estados Unidos ya sabemos lo que ocurre y las consecuencias. Lo que esto demuestra es que hay una base de racismo en muchos lugares, es común, pero lo que cambia es cómo se trata en cada país, las vías de control que existen para que aunque siga habiendo casos se controle más. España está como Gran Bretaña en los años 90. Puede parecer que allí hay más racismo, pero es porque se denuncia más. Podrías pensar que en Estas Unidos están fatal con el racismo pero a la vez han surgido muchos activistas, han salido historias que se han convertido en series, en películas de las que nos hemos nutrido. Spike Lee ha salido de allí y ellos nos han ayudado a identificar cosas. Aquí, es ahora cuando se está empezando a visibilizar esto y se empiezan a proponer medidas.

¿Crees que la cultura puede abrir brecha para que el mensaje antirracista llegue a la sociedad?

Sin duda, veo dos partes. En la situación actual el panorama cultural está muy lejos de representar la realidad de las calles de España, que sería lo que habría que esperar. Es como en el cine, si el 90% fueran hombres no reflejería la realidad del país. Hay representaciones, pero muy pocas y las que hay están estereotipadas, las personas negras siempre tienen los mismos papeles, en literatura hay muy poco, en televisión hay muy pocos perfiles. Por otro lado, la cultura es una herramienta muy potente de transformación social. Tiene que haber más representación que genere unos espejos para la sociedad, que no se ve representada. En Estados Unidos, por ejemplo, la película Black Panter tuvo un impacto cultural mas allá del taquillazo. La gente estaba orgullosa porque por primera vez había un superhéroe negro que podía cambiar el mundo. La cultura es importante, es una herramienta a la que se puede dar la vuelta para que empuje a la sociedad a ver una realidad mas amplia.

 

Twitter de Moha Gerehou