8 de octubre de 2021

Artículo original en Recomana

Fotos de Alfred Mauve

Cuando hablan son capaces de estirar de una idea y transformarla en palabras precisas, al igual que convierten en movimiento y coreografía los conceptos, de partida abstractos, que encienden el motor de sus últimas creaciones. María Campos y Guy Nader trasladan al escenario su curiosidad por las leyes de la física. Crean materia danzada a partir de aproximaciones a la dimensión espacio-temporal. La capacidad comunicativa del movimiento es su aliada para abordar estad cuestiones. 

De niño actor a coreógrafo y director de escena. La trayectoria de Guy Nader comenzó de pequeño en su Líbano natal a través de la interpretación, se amplió con las artes marciales, estas derivaron en el teatro físico para acabar en la danza, un camino que se ha ido marcando por curiosas derivas vitales en las que la música también ha estado muy presente. Desde 2006 forma pareja artística con María Campos, un dúo creativo que ha firmado algunos de los espectáculos más aplaudidos (y premiados) de la última década. Campos estudió danza desde niña en Cataluña, se forjó como intérprete y creadora en centros europeos de renombre y llegó a preguntarse por el sentido de todo aquello… hasta que esa alquimia indescifrable que a veces se produce reactivó junto a Nader su veta creativa. Su proyecto más grande hasta la fecha se inició hace seis años y concluye ahora tras la presentación de la tercera parte de una trilogía que les he llevado a investigar sobre el tiempo, la gravedad, la circularidad, lo orbital o el infinito. Después de Time Takes the Time Time Takes (2015) y Set of Sets (2018) estrenaron el pasado mes de julio Made of Space, una coproducción del festival Grec, el Mercat de les Flors, donde son compañía residente, y el centro Condeduque de Madrid. En la obra, siete bailarines y dos músicos recrean un bucle espacio temporal infinito. La pieza regresa a la sala grande de la casa de la danza de Barcelona los días 16 y 17 y del 22 al 24 de octubre.

¿Qué lecturas, pensamientos o conceptos os acompañaron durante los cinco meses de creación de Made of Space?

María Campos Llevábamos mucho tiempo con el trabajo de búsqueda, nos interesaba el tema de la trayectoria, inspirándonos en cuestiones físicas concretas observadas desde nuestra humilde posición. Queríamos llevar esas ideas a lo que son encuentros y contactos entre los cuerpos, que es lo que permite a nivel físico crear redes que convierten el espacio en algo vivo. La cuestión central era cómo crear un espacio infinito. En un teatro, que es una caja entre cuatro paredes, ¿cómo llegar a ese lugar? En trabajos anteriores investigamos sobre el movimiento pendular o el tiempo, ahora se trataba de continuar y ampliar introduciendo la idea de volumen. El reto era cómo trasladar estas ideas al cuerpo, que es algo muy concreto. Por eso pensamos en una escenografía que apoyara esa indagación a nivel conceptual para llegar a todo ello desde el movimiento.

Guy Nader Son temas muy vastos para los que hemos buscado la concreción que existe en la propia danza, que también trabaja con elementos como gravedad, espacio, volumen. La escultura nos ayudó, habla del vacío y no solo del relleno. Lo primero que surgió fue la escenografía, esa espiral que crea un vacío, un espacio dentro y fuera. Quisimos que fuera en 360º, como si el espacio fuera infinito. La escenografía refuerza, apoya, forma parte de la coreografía porque los bailarines se ven afectados por su circularidad y volumen.

Después del estreno el pasado mes de julio, ¿Qué sensaciones os quedaron? ¿Podéis revivirlas?

GN Una mezcla de sorpresa y de alivio. Fueron muchos meses de trabajo y esfuerzo pero nunca sabes cómo será el resultado, cual será la percepción del público, si aquello que quieres contar llegará,… por eso fue sorprendente ver que la comunicación fluyó.

MC Fue muy bonito. Pasamos meses largos e intensos, más aún por el tema del Covid que podía hacer que algo fallara, por eso como bailarina además de alivio sentí que era maravilloso haber llegado a algo, poder dar continuidad al trabajo anterior desde otro lugar.

Las criticas fueron muy buenas y la respuesta del público también ¿Lo que se percibió fue lo que os interesaba plantear o había varias direcciones apuntadas a la hora de hacer llegar la obra?

GN Aunque nuestro lenguaje es abstracto hay algo en cómo trabajamos que es muy concreto, lo que hace que todo el mundo entre en nuestra constelación, como si todos habláramos de lo mismo. Se perciben conceptos como precisión, tiempo o espacio, pero el público siempre llega a algo que yo como coreógrafo no había visto, y eso me gusta. En el estudio tomas decisiones de forma muy instintiva, es un proceso muy vivo. Es a posteriori cuando ves que los motivos son más profundos, que no es obvio lo que tocas, pero la concreción de la danza ayuda a crear algo específico.

¿Lo que veamos ahora será lo mismo que en julio o hay modificaciones sustanciales?

GN Para nada, es un trabajo que requiere mucha precisión física y no hay ningún momento de improvisación. Puede haber pasos que cambian dependiendo de la energía, pero siempre hay que llegar al mismo sitio. Si que hay cosas de tiempo o ritmo que hemos retocado, pero son solo pequeños ajustes.

María Campos y Guy Nader en una foto de Daniel Dömölky

¿Cuales son las cualidades de los siete intérpretes bailarines que hay en el escenario?

MC Hablamos de cuerpos disponibles, de estar. Es curioso que solo en el hecho de caminar veamos que cada uno lo expresa de una forma, cada cuerpo es diferente.

GN Esta pieza es danza pura, son ellos y ellas bailando. Cuando los escogimos intentamos tener personas con unas cualidades físicas, sí, pero lo que importa es la peculiaridad de cada uno. El reto fue hablar todos de lo mismo porque el partnering, el trabajo con el peso, compartir ejes… en todo ello tiene que haber un entendimiento de la técnica, hay que estar muy alerta. Al hablar del espacio incluimos la mirada. La mirada es espacio, fue uno de mis descubrimientos durante el proceso. Qué importante e interesante es la mirada. No es lo mismo mover un brazo mirando hacia el suelo que mirando al infinito.

MC Sí, hemos insistido mucho en la presencia y la mirada. Si te lanzan una persona debes estar en el sitio correcto. Trabajamos mucho la acción- reacción, das el peso y recibes, cuestiones tan prácticas que son claras con un objeto pero que con el cuerpo se pueden modificar quitando rigidez, por ejemplo; vas moldeando los cuerpos pero manteniendo la organicidad. No se trata tanto de hacer más como de que lo que hagas sea eficiente, de ahí el release, el trabajo de suelo.

Es la octava creación, para vuestra compañía o para otras formaciones a las que habéis sido invitados, en la que participa el músico y compositor Miguel Marín, ¿Cuál es la esencia de vuestra relación él?

GN Se basa por un lado en la claridad de nuestra propuesta, y por otro en su gran sensibilidad. La clave podría estar en que nos acompaña en el estudio, está con los bailarines, siente los movimientos. Ahora ya sabe lo que queremos y nosotros sabemos en que territorios se mueve, nos entendemos, aunque los procesos sean intensos.

MC Partimos de una propuesta muy concreta, en este caso el recorrido, la acumulación. A partir de esto se inicia la búsqueda de la composición minimalista, lo que nos pone en esos lugares comunes que dan paso a volar.

En un momento dado, Miguel Marín y Daniel Munarriz, quien le acompaña en la interpretación musical en directo, se quedan solos en el escenario ¿Cuál es el motivo de esta escena? 

MC Hay varias razones. Una de ellas es que nos interesaba darle valor al espacio. En la pieza no hay un momento de calma, todo está muy lleno por acumulación y hay mucha presencia. En una improvisación durante los ensayos vimos que había que focalizar en esa especie de concierto que ellos ofrecen durante la obra y que es un lujo.

GN Yo veo la composición coreográfica como una composición musical. La de Miguel subraya, el espacio es también el sonido. La pieza parte de cierta referencia al minimalismo, pero a la vez pasan muchas cosas, por eso el momento de quedarnos solo con el espacio sonoro era muy necesario.

¿Qué aporta al espectáculo el trabajo en el diseño de iluminación de Conchita Pons?

GN Conoce muy bien nuestro trabajo porque ha sido nuestra técnica en gira. La decisión de contar con ella para el diseño de luces ha sido acertada porque tiene mucha sensibilidad y una poética muy concreta. Ella disfrutó del trabajo con esa escenografía tan sugerente y que ofrece tantas posibilidades.

¿Tendríais una definición para vuestro lenguaje coreográfico y creativo?

GN Definiría nuestro lenguaje como de partitura, igual que la música. A través de la variación y la repetición extraes aquello que ya existe y creas algo concreto con ese trabajo de partitura. No hacemos nada nuevo, no inventamos nada, lo que somos es consecuentes. Cuando estamos en el estudio subrayamos un elemento que existe en la danza misma y lo relacionamos con algo. Como consecuencia de ello acabamos haciendo una derivación sobre una tarea física que a partir de la acumulación y la variación se asocia con el trabajo de referencia del minimalismo. 

MC Soy una apasionada del movimiento y me gusta darle importancia. Nuestro trabajo no es abstracto. No es narrativo pero sí muy concreto, hay algún lugar al que queremos llegar. A mí no me interesa la técnica sino transmitir, hemos ido buscando esa esencia.

GN Nosotros siempre hemos buscado y reivindicado el movimiento desde el cuerpo y el instinto, no desde la dramaturgia.

MC Se trata de llevar el cuerpo al limite, de sobrevivir en el escenario.

GN Manifestamos la danza, sí, el nuestro es un trabajo de movimiento. Cuesta mucho llegar a esta percepción y a la disciplina que implica, porque está organizado pero a la vez buscamos la frescura. Somos conscientes de que nuestro cuerpo atesora una especie de museo de danza, pero la nuestra es una mirada diferente que hace que sea algo muy vivo. Me sigue fascinando todo aquello que aun no ha pasado, las combinaciones son infinitas.

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